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El séptimo velo

Hace diez años obtuvo Juan Manuel de Prada el Premio Biblioteca Breve con esta obra ambientada en la Francia ocupada por el Tercer Reich. Un trabajo, a pesar de lo que dijeran algunos críticos[1], a la altura de novelas históricas posteriores del autor como han sido Me hallará la muerte y Morir bajo tu cielo. Todo comienza cuando Julio descubre a la muerte de su madre que su verdadero padre fue un partisano de la Resistencia en París durante los años de la ocupación nazi (creo no destripar una parte del argumento a un posible lector, ya que en la misma sinopsis de la obra se insinúa este importante detalle). Comenzará para Julio una posterior investigación por atar los cabos sueltos de un pasado que su mismo padre (Jules Tillon) había olvidado por sufrir amnesia a causa de una herida que cerca estuvo de llevarlo a la tumba. En esta regresión hacia el pasado nada será lo que parece y la diferencia entre buenos y malos se hará casi inapreciable en un periodo convulso donde tal vez muy pocos no tuvieran algo que ocultar.

 

Porque si algo han tenido los periodos históricos tan convulsos como la Segunda Guerra Mundial ha sido el cambio de chaqueta en un abrir y cerrar de ojos por parte del común de los mortales. Varias veces se alude a las autoridades españolas de la posguerra en la novela, poniendo en boca de algún personaje que el régimen de Franco se había alineado con el bando perdedor. Este mismo bando también había sido aceptado, aunque fuera de forma pasiva, por buena parte de la sociedad francesa. Y al igual que los derrotados en la Guerra Civil Española no dejaban de ser españoles, tampoco los franceses colaboracionistas dejaron de ser franceses. Si algo cambió tras la primera Gran Guerra (si es que el cambió no se produjo antes) fue que los conflictos adquirieron un corte más político que territorial. Un par de ejemplos los encontramos en los rusos opositores al bolchevismo exiliados en Francia, que claramente se posicionan a favor de los invasores por su rechazo al comunismo; o, ya terminada la guerra, los alemanes demasiado implicados con el nacionalsocialismo como para continuar en Europa, marchando por ello a la Argentina peronista. Ambos figuran en la novela como seres que no olvidan de donde vienen pero necesitan salvar su pellejo a toda costa.

 

Sin intención de caer en ambigüedades ni en relativismos, la línea que termina delimitando a los buenos de los malos se hace casi indistinguible y prueba de ello es que Jules (en teoría un héroe de la Resistencia que lucha por una buena causa) termine cometiendo actos por los que no siente ningún orgullo; y no sólo durante la ocupación alemana, también después. Como es de esperar en una novela de Juan Manuel de Prada, en El séptimo velo se habla sin tapujos sobre la misericordia de Dios con los actos de los hombres y cómo hay algo por encima de éstos… igual que se habla sin tapujos de que todo hombre esconde un lado que resulta preferible no conocer.

[1] “Un folletín ingobernable”, J. Ernesto Ayala, El País, 17/03/2007: http://elpais.com/diario/2007/03/17/babelia/1174092618_850215.html

 

Gabriel García
Gabriel García
Blogger literario. Aficionado a novelas históricas y distopías. Proyecto de escritor. Estudiante de Derecho.

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