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El reemplazo de la Navidad

Fotografía vista por redes sociales

Con el llamado Black Friday queda inaugurada oficialmente la temporada de compras navideñas. Poco importa cómo, dónde y por qué nació esta vorágine consumista que está reemplazando nuestra tradición religiosa. Lo cierto es que la Navidad ya no es lo que era y resulta curioso que los mismos que en aras del laicismo vetan cualquier contenido religioso a estas fechas no cuestionen esta llamada al despilfarro más obsceno. Sin duda es una buena noticia que los negocios obtengan beneficios y sus empleados puedan trabajar, faltaría más. Lo criticable es la usurpación de la tradición religiosa y familiar por celebraciones chabacanas con alcohol y regalos.

 

Circula por las redes sociales la petición de una escuela que solicita a las familias de los alumnos de educación infantil que colaboren con la decoración navideña de las aulas de sus hijos. Hacen un especial hincapié en que no lleven motivos religiosos. Pues bien, planteémonos la siguiente pregunta: si la Navidad es una festividad religiosa de contenido cristiano, ¿cómo se va a celebrar una Navidad sin simbología o referencias religiosas? La Navidad laica que pretenden imponernos suena tan absurda como una versión equivalente para el Ramadán o el Hanukkah. Si a nadie se le ocurriría pasar por el filtro laicista estas dos prácticas religiosas, por carecer entonces de significado y resultar ofensivo hacia sus fieles, ¿por qué razón debe tolerarse con la Navidad cristiana ese trato despectivo?

 

Mencionábamos antes la usurpación de nuestra tradición a manos del consumismo. En el caso citado, seguramente las tutoras de los niños que solicitan a los padres no llevar simbología religiosa pasarán la Nochebuena con sus familias (¡y están en su derecho, sin duda, sean o no creyentes!). Si están en la edad apropiada deambularán en busca de una buena fiesta por su zona, fiesta que carecerá de connotaciones religiosas pero que utiliza como reclamo que ese día es festivo y especial (¡y demos gracias a Dios por ello, por que sólo faltaba que la Navidad fuera relacionada con el garrafón que sirven en ciertos garitos!).

 

Los detractores del cristianismo apelan, con el fin de restar legitimidad a la conmemoración religiosa de la Navidad, a que la Iglesia Católica utilizó las fechas de las anteriores celebraciones paganas para facilitar la asimilación del nuevo culto oficial del Imperio Romano e implantar las suyas. Así fue, sin duda, y a la larga triunfó el culto cristiano en detrimento de las divinidades paganas, que terminaron recluidas en el baúl de la Historia. Ahora vivimos un proceso parecido, con la diferencia de que las fechas conmemorativas del cristianismo son las que están siendo utilizadas para implantar un nuevo culto al Dios Dinero y al Libre Mercado. El cambio no está en los gestos (hacer un regalo no es malo), sino en la mentalidad. En nuestras manos está parar al laicismo y al consumismo que, de la mano, laboran sin descanso para que el homo sapiens degrade en homo economicus.

Gabriel García
Gabriel García
Blogger literario. Aficionado a novelas históricas y distopías. Proyecto de escritor. Estudiante de Derecho.

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