Quién es autor y por cuánto tiempo (y cómo) se protegen sus derechos

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Quién es autor y por cuánto tiempo (y cómo) se protegen sus derechos

Fotografía de conceptodefinición.de

En el artículo de la semana pasada enunciamos las cuatro disposiciones generales de que constan los derechos de autor. Ahora debemos plantearnos qué o quién puede considerarse autor.

 

El artículo 5 de nuestra Ley de Propiedad Intelectual considera autor a toda persona natural que crea una obra. Como ya apuntamos la semana anterior, el simple hecho de la creación otorga la autoría sin necesidad de llevar a cabo inscripciones, depósitos, pagos de tasas o certificaciones. Basta con que en la obra figure el autor mediante su nombre, firma o signo que le identifique, tal y como estableció el Convenio de Berna en su artículo 15[1].

La persona jurídica también puede considerarse autor debido a que el artículo 8 de la Ley de Propiedad Intelectual regula lo referente a las obras colectivas donde la autoría concreta de cada parte no pudiera estar muy clara[2].

Tomando en cuenta estos precedentes, las fotografías selfies tomadas por animales cuando se acercaron a una cámara y accionaron el mecanismo de tomar fotos no corresponderían a ningún autor[3] ya que sólo los seres humanos pueden ser titulares de derechos de propiedad intelectual y quien tomó la foto (el animal) no puede ostentarlos. En el caso de la literatura está claro que no existirán polémicas con animales de por medio a los que atribuir una obra, pero es un buen ejemplo para dejar claro quién puede ser solamente considerado como autor.

 

Este derecho del autor, considerado como un derecho de propiedad sobre la obra con contenido remuneratorio y moral, abarca toda su vida y un periodo de setenta años tras su fallecimiento según recoge en nuestra legislación el artículo 26 de la Ley de Propiedad Intelectual. Transcurrido ese tiempo la obra pasa a ser de dominio público y puede ser divulgada con las únicas restricciones de conservar el reconocimiento al autor y la integridad del contenido[4]. Esto significa que si un escritor no tiene éxito hoy pero años después de su muerte la obra genera interés, una editorial no podrá difundir esa obra sin el consentimiento de los herederos en caso de que no hayan transcurrido los setenta años[5]; en cambio, transcurridos setenta años de la muerte del autor podría esa editorial difundir su obra mientras respete el contenido de la misma y mantenga la identidad del autor[6].

 

[1] Bercovitz Rodríguez-Cano, R.; Manual de propiedad Intelectual, 6ª edición, Tirant lo Blanch, Valencia, 2015; pág. 30

[2] Bercovitz Rodríguez-Cano, R.; op. cit.; pág. 29

[3] “Polémica por el selfie del mono: los animales no tienen derechos de autor”, El Huffington Post, 22/08/2014: http://www.huffingtonpost.es/2014/08/22/selfie-mono-derechos-auto_n_5699482.html

[4] Bercovitz Rodríguez-Cano, R.; op. cit.; pág. 24

[5] Siendo de aplicación, en el caso de la literatura, el derecho a la remuneración de un porcentaje del precio de venta de la obra

(Bercovitz Rodríguez-Cano, R.; op. cit.; pág. 25)

[6] En este caso existiría un derecho moral del autor a que se le reconozca la obra, que a diferencia de los derechos patrimoniales existe durante toda la vida del autor y posteriormente a su muerte sin fecha de caducidad (al contrario de lo que sucede con los derechos patrimoniales, que a los setenta años de su muerte dejan de tener vigor)

(Bercovitz Rodríguez-Cano, R.; op. cit.; pág. 26)

Gabriel García
Gabriel García
Blogger literario. Aficionado a novelas históricas y distopías. Proyecto de escritor. Estudiante de Derecho.

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