Monstruitos
4 noviembre, 2016

El sello de la muerte

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Que un joven de dieciocho años publique hoy una novela no es algo descabellado gracias a los servicios de autopublicación de algunas editoriales. Con dinero y unos pocos conocimientos sobre marketing, autoproclamarse escritor es hoy más fácil que nunca. Pero que un chaval de esa edad fuera capaz de ver impreso su manuscrito en 1924, con una dedicatoria nada menos que al reputadísimo Miguel de Unamuno y con el prólogo del bohemio convicto Alfonso Vidal y Planas[1] como espaldarazo, sí es algo excepcional y digno de admiración. Ramiro Ledesma Ramos lo consiguió y El sello de la muerte fue el comienzo de una inacabada carrera literaria.

 

Inspirándose en su experiencia de provinciano llegado a la capital y ensalzando obsesivamente el vitalismo proclamado por el filósofo Friedrich Nietzsche, este zamorano se presentó como un personaje de su propia novela que recibe las memorias del protagonista[2]. Antonio de Castro, un reputado escritor, desgrana todas las experiencias que le han marcado hasta convertirlo en un misántropo descontento de su éxito: la orfandad, la rigidez del sistema educativo, la política caciquil de finales del XIX y comienzos del XX… y las mujeres. Cada desgracia, cada golpe de la vida, sólo provocan en Antonio el rechazo a los convencionalismos sociales y un deseo cada vez mayor de desterrar los sentimientos humanos como camino a su estoico fin de vivir por y para la literatura. Que nadie espere acción o una imaginación portentosa en este relato. Lo que sí supo transmitir el autor fue una angustia vital incomprensible, desde luego, para una juventud más preocupada por el Pokémon Go o el botellón; pero que sí sufrimos en algún momento quienes alguna vez nos hemos cuestionado por qué pisamos este mundo.

 

El prologista acertó al señalar que esta obra sería la primera de las obras completas del entonces debutante. Lo que ni el propio autor pudo contemplar (o tal vez sí) fue que hallaría la muerte con sólo dos años menos que el protagonista de su novela[3]. Quizá te preguntes por qué, siendo un joven con tan buena formación y talento, nunca has oído hablar de él. La respuesta es muy sencilla: está proscrito por razones ideológicas. Con el paso de los años, Ramiro Ledesma Ramos se convertiría en discípulo del filósofo José Ortega y Gasset, publicando diversos artículos en la prestigiosa Revista de Occidente. Teniendo por delante una trayectoria muy prometedora como filósofo, optó por entregar su vida al periodismo militante[4] y saludó con pasión el advenimiento de los totalitarismos políticos del siglo XX. Pero ésa ya es otra historia…

 

[1] Fue acusado de asesinar al también periodista Luis Antón del Olmet el 1 de marzo de 1923. Más información en https://revistaiman.es/2015/11/23/vidal-y-planas-en-el-campo-de-romanos/

[2] Este recurso tiene un conocidísimo precedente en la literatura española: Miguel de Cervantes, en la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, se presenta a sí mismo como un escritor que recopila las crónicas de un presunto historiador arábigo llamado Cide Hamete Benengeli. Cervantes llegó a interrumpir la narración de las aventuras de don Quijote con la excusa de que el manuscrito original estaba escrito en árabe y no pudo continuar transcribiendo hasta encontrar un traductor.

[3] Ramiro Ledesma Ramos fue asesinado por milicianos del Frente Popular el 29 de octubre de 1936 a la edad de 30 años. En aquella misma saca se ejecutó al también escritor y ensayista Ramiro de Maeztu.

[4] Entre 1930 y 1936 estuvo al frente de diversas iniciativas periodísticas: La Conquista del Estado, JONS, La Patria Libre y Nuestra Revolución. Durante el mismo periodo también publicó esporádicamente con El Debate, La Nación, Acción Española, El Fascio, Libertad, Patria Sindicalista, Informaciones y Heraldo de Madrid. Buena parte de estos medios tuvieron una corta existencia por razones económicas y políticas.

Gabriel García
Gabriel García
Blogger literario. Aficionado a novelas históricas y distopías. Proyecto de escritor. Estudiante de Derecho.

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